sábado, julio 01, 2017

hijas
i
yo andaba
tan derramada por la vida
dando lástima imagino
qué dirían de mí
tan regalada al mar
y me nacieron
dos hijas madrugadas
de innumerables ojos
brillantes impacientes
vinieron a juntarme
me ordenaron los días
en estantes de leche
trivisol
y vitina
sin consultar siquiera
me invadieron
ii
nacieron
y los peces relampaguearon en la oscuridad
y hubo fauces por los cuatro costados
aprendimos el lacerante miedo
de no tener pan
y abrigo
para ustedes
iii
qué resistencia de personitas
al acecho
de un resquicio una fisura
por donde filtrar su luz
su desbandada luz
su verdad insoportable
justo a nosotros
que nos hacemos los fuertes
justo a nosotros
y nos quedan grandes
iv
y cuando ya no puedo
cuando el viento me arroja paladas de ceniza
y ya casi me tiene
ahí apagada
abren a gritos la puerta más pesada
pasan a risas sobre el silencio más sordo
y me traen ¿para mí?
una flor amarilla de esas
que pegotean su perfume en el baldío
se van
tras el amigo nuevo que junta cascarudos
yo me quedo así
recordada
como una piedra
quién lo diría
voy a estar aquí
cada vez que vuelvan

Liliana Ancalao

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