lunes, enero 09, 2017





Trabajo en lo visible y en lo cercano
-y no lo creas fácil-
No quisiera ir más lejos. Todo esto
que palpo y veo
junto a mí, hora a hora
es rebelde y resiste.

Para su vivo peso
demasiado livianas se me hacen las palabras.

Circe Maia

miércoles, enero 04, 2017

Paletas para "Una vez un río"






"...Cuando la ola rompe su espuma
quedan burbujas sueltas, chiquitas
sobre la piel del agua:
brillan intensa, nítidamente
en seguida se apagan.

Por la suerte curva de las olas
sobre su lento avance
sobre su amplio movimiento seguro
la luz resbala.
Se deslizan los resplandores
por los movedizos toboganes del agua..."

Circe Maia

sábado, diciembre 31, 2016





"querría
un consuelo
una tregua
una brisa fresca
sobre la sangre
un jazmín
un panadero
una rendija con luz
una hojita verde."


Mónica Rosenblum


miércoles, diciembre 21, 2016

Placeres





Me gusta descubrir
lo que no se ve
a simple vista, pero está

dentro de algo de otra naturaleza,
en reposo, escindido.
Las plumas de vidrio, ocultas

en la pulpa blanca: espinas de calamar
que arranco y dejo en el colador
cuchillada a cuchillada—

afiladas por la velocidad como para traspasar
el corazón, pero frágiles, la materia
desmintiendo el diseño. O una fruta, el mamey,

envueltos en áspera piel marrón, la carne
rosa-ámbar, y el carozo:
el carozo una gema de madera, tallado y

pulido, de color nuez, con la forma
de una castaña de Pará, pero grande,
tan grande como para llenar
la palma hambrienta de una mano.

Me gusta el tallo jugoso que crece
rodeado por la hoja más basta,
y el resplandor amarillo-manteca
de la copa estrecha donde la campanilla
se abre fría y azul en una mañana calurosa.

Denise Levertov

viernes, diciembre 16, 2016

Fui al río...
Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.
Regresaba
—¿Era yo el que regresaba?—
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!


Juan L. Ortíz

sábado, diciembre 10, 2016




Tengo miedo de escribir. Es tan peligroso. Quien lo ha intentado lo sabe. Peligro de hurgar en lo que está oculto, pues el mundo no está en la superficie, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que instalarme en el vacío. Es en este vacío donde existo intuitivamente. Pero es un vacío terriblemente peligroso, de él extraigo sangre. Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: Las palabras que digo esconden otras. ¿Cuáles? Tal vez las diga. Escribir es una piedra lanzada a lo hondo del pozo



Clarice Lispector

martes, noviembre 01, 2016

Un amor más allá del amor, 
por encima del rito del vínculo, 
más allá del juego siniestro 
de la soledad y de la compañía. 
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida. 
Un amor no sometido 
a los fogonazos de ir y de volver, 
de estar despiertos o dormidos, 
de llamar o callar. 
Un amor para estar juntos 
o para no estarlo 
pero también para todas las posiciones 
intermedias. 
Un amor como abrir los ojos. 
Y quizá también como cerrarlos.

Roberto Juarroz

jueves, noviembre 27, 2014

LA VIDA SENCILLA

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes —papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento—
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos, y del polvo.

Octavio Paz


miércoles, agosto 20, 2014






The moon song

I'm lying on the moon
My dear, I'll be there soon
It's a quiet, starry place
Times were swallowed up
In space we're here a million miles away

There's things I wish I knew
There's no thing I'd keep from you
It's a dark and shiny place
But with you my dear
I'm safe and we're a million miles away

We're lying on the moon
It's a perfect afternoon
Your shadow follows me all day
Making sure that I'm okay and
We're a million miles away

Karen O