viernes, marzo 19, 2010


El infierno de los vivos no es algo que será; es aquel que existe ya aquí,  el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. 
Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera esfácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más.
La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos; buscar y saber reconocer quién o qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y  darle espacio.

Las ciudades invisibles,
Italo Calvino

2 comentarios:

Alejandro Schmidt dijo...

excelente,de lo mejor de calvino,abrazos

Cele dijo...

Gracias Alejandro!
Abrazos de otoño