miércoles, enero 07, 2009

miércoles


En esto he andado por estos días... tienen múltiples funciones, por ahora cerrar el nesquick de RANN+, ya les encontraré otra función.
Pienso que esta bueno para marcar la página del libro que se está leyendo y para colgar cosas por ahí...



sábado, enero 03, 2009

sábado


"Estaba, pongamos por caso, en una parada de tranvía, y le asaltaba la tristeza de que todo a su alrededor, personas y objetos, fuesen tan comunes, triviales, gastados por ser como eran, y él allí, a tientas en medio de un blando mundo de formas y colores casi deshechos. Se ponía las gafas para leer el número del tranvía que llegaba y entonces todo cambiaba; las cosas más corrientes, un poste eléctrico, se dibujaba con tantos detalles minúsculos con líneas tan nítidas, y las caras, las caras desconocidas, se llenaban de pequeños signos, puntitos de barba, granos, matices de expresión antes insospechados; y se sabía de qué tela estaban hechos los vestidos, se adivinaba el tejido, se espiaba el desgaste de los bordes. Mirar se convertía en una diversión, un espectáculo; no el hecho de mirar esto o aquello: mirar. Así Amilcare Carruga olvidaba fijarse en el número del tranvía, dejaba pasar uno tras otro, o bien subía en uno equivocado. Veía tal cantidad de cosas que era como sino viese ninguna."


Italo Calvino
"La aventura de un miope"
de Los Amores Difíciles

jueves, enero 01, 2009

"Tal vez su inconsciente esperanza aquella mañana era que la exaltación amorosa y la pasión oficinesca formaran un todo único, pudieran fundirse la una en la otra para seguir ardiendo sin apagarse. Pero le bastó con ver su escritorio, el aspecto usual de una
carpeta verdosa con el rótulo "Pendientes", para hacerle sentir el agudo contraste entre la belleza vertiginosa de la que acababa de separarse, y sus días de siempre.
Dio varias vueltas alrededor del escritorio, sin sentarse. Le había asaltado un repentino, urgente enamoramiento por la señora guapa. Y no podía tener paz. Entró en la oficina contigua donde los contables tecleaban con atención y disgusto.
Pasó delante de cada uno, saludándolos, nerviosamente risueño, solapado, regodeándose en el recuerdo, sin esperanza en el presente, loco de amor entre los contables. "Así como ahora me muevo entre vosotros en esta oficina", pensaba, "así me revolvía hace poco entre las sábanas de ella."


Italo Calvino
"La aventura de un empleado"
de Los Amores Difíciles

jueves - 010109


viernes, diciembre 19, 2008

Clarice Lispector

usted se niega o se negó siempre, en términos más o menos enérgicos, a asumir la posición de “mujer escritora”. ¿Por qué?

Siempre rechazo los llamados “medios intelectuales”. Tengo amigos escritores que en primera instancia son amigos y después escritores. Nunca me acerqué a nadie por el hecho de que, como yo, escribiese. Siento repulsión por el mundo superficial de los literatos, no me mezclo con ellos. Soy una persona amiga de otras personas. Y hay otra cosa que quiero decir: escribir es para mí cosa natural, aunque extremadamente angustiosa y difícil. Soy una mujer que escribe, porque para mí escribir es como respirar, necesario para sobrevivir. Tal vez por eso no me gusta hablar de mis libros. Lo que tengo que decir está en ellos, y fue tan difícil escribirlos...

Haciendo a un lado las corrientes literarias, ¿estaría usted de acuerdo, por lo que dice respecto a su obra, en reconocer que ella es, digamos, extraña?

No, no me parece extraño lo que escribo. Encuentro, eso sí, que es sorprendente. No entiendo cómo, con mi indomable impaciencia, con esta inquietud salvaje que tengo, puedo producir cuatrocientas páginas de prosa. El trabajo, para mí, está hecho de esperas. El trabajo mayor es esperar. Una persona acaba por aprender a vivir de sus esperas.


¿Es importante la literatura?

Sí. Pero no la literatura de los literatos, sino la de los que aman, la literatura de los apasionados. Yo soy una persona que ama. Los literatos visten frac y llevan chistera: son los otros, los no intelectuales, los que poseen la magia. Me considero una apasionada porque no sé escribir por obligación: solamente consigo escribir por inspiración. Odio la popularidad, el ego es pernicioso para los escritores.


El trabajo está hecho de esperas
Entrevista con Clarice Lispector
Eric Nepomuceno

Traducción de Manuel Núez Nava

viernes


jueves


miércoles, diciembre 17, 2008